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Organización de la medicación

Alimentos que debemos evitar si estamos bajo tratamiento

Algunos alimentos interfieren con la medicación que tomamos. Por ello, es importante organizar la dieta de forma segura, en función del tratamiento médico.


¿Alguna vez has tenido que evitar ciertos alimentos para que no interfieran con tu medicación?

La organización del plan médico está altamente relacionada con la alimentación. Un cambio de dieta puede transformar nuestro tratamiento, alterando el efecto de los fármacos en nuestro cuerpo.

En algunos casos, esto puede ayudarnos a absorber mejor los componentes del fármaco, pero en otros puede generar un efecto adverso. 

Está demostrado que, igual que ciertos alimentos potencian el efecto de los fármacos, también los anulan, en el mejor de los casos. Por ello, siempre es recomendable preguntar a nuestro sanitario de referencia si debemos hacer variaciones en la alimentación, o qué ingredientes debemos evitar.  

Estos son algunos de los aspectos más conflictivos:

    • Fibra 
    • Lácteos 
    • Alcohol
    • Presencia de sodio y potasio   
    • Cafeína y teína 

Ahora bien, no quiere decir que debas evitarlos. No obstante, es recomendable que consultes a tu médico si pueden interferir en tu tratamiento. 

 

Condiciones de la persona medicada:  

Las personas también podemos presentar características que  dificulten la organización de la medicación. En este caso nos referimos a predisposiciones genéticas, por ejemplo.   

Algunos de los factores más recurrentes suelen ser:  

    • Edad 
    • Género 
    • Situaciones patológicas 
    • Embarazo, lactancia u otros estados fisiológicos 
    • Carencias de nutrición 

Esta es una de las razones por las cuales no se recomienda la automedicación. A pesar de que ciertos usuarios puedan recibir un tratamiento sin problemas, a otros tal vez no les haga efecto o este sea negativo.  En estas situaciones el médico decidirá qué pauta se ajusta mejor a su condición. 

 

Combinaciones de alimentos y fármacos que debes evitar:  

Yogurt y otros productos derivados de la leche.  

Es recomendable evitar los lácteos cuando tratamos de combatir una infección con antibióticos. Este medicamento puede unirse al calcio que se encuentra en alimentos como la leche, y evitando que nuestro cuerpo lo absorba.  

Entre las interferencias conocidas de los productos lácteos se encuentran antibióticos como la tetraciclina, la doxiciclina y la ciprofloxacina. También podemos encontrar casos similares con medicamentos para la osteoporosis. 

 Quesos curados y embutidos 

Al tomar depresivos, algunos de los ingredientes que acostumbramos a ver en la sobremesa pueden generar un efecto adverso en nuestro cuerpo. 

Hablamos de carnes ahumadas o procesadas, quesos curados y, en definitiva, productos con alto contenido de tiramina. La tiramina es un aminoácido que ayuda a regular la presión arterial. En este caso juega un papel de inhibidor de la monoaminooxidasa o IMAO.  

Incluir antidepresivos a una dieta rica en tiramina puede provocar picos de tensión arterial, poniendo en peligro nuestra salud.  

No solo deberás tener en cuenta la medicación al organizar una nueva pauta médica, sino también tu dieta y estilo de vida.  

 Sal 

Una de las restricciones más conocidas a la hora de establecer un tratamiento farmacológico es la sal. Acostumbra a darse en tratamientos antihipertensivos, aunque también puede darse cuando se nos recetan medicamentos altos en sodio o efervescentes.  

La sal rosa del Himalaya puede ser una buena alternativa cuando planifiquemos nuestra dieta y organización de la medicación.  

Debido a su composición, presenta una menor concentración de sodio, por lo que las posibilidades de desarrollar complicaciones en pacientes de hipertensión se reducen. Aun así, esto no quiere decir que sea un producto inocuo, por lo que si decides incluirlo en tu dieta, te recomendamos consultarlo con un profesional. 

 Cafeína y teína 

Las bebidas con cafeína pueden disminuir la absorción de los fármacos, reduciendo la adherencia terapéutica. Uno de los componentes más críticos es el hierro, aunque también destaca la acción diurética, e incluso la estimulación del sistema nervioso. También hablamos de té, bebidas energéticas y refrescos.  

Es recomendable esperar una hora desde que ingerimos el medicamento hasta que bebemos la taza de té o café, para permitir al cuerpo absorber el fármaco con mayor facilidad.    

 

Una dieta equilibrada, pero sin interferencias en la adherencia terapéutica.  

 Si crees que tu dieta puede estar interfiriendo en la medicación, te recomendamos consultarlo de inmediato con tu médico. También puedes consultar otras interacciones entre medicamentos y alimentos que el Ministerio de Sanidad nos recomienda tener en cuenta al organizar la medicación.



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