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Cuidar personas mayores

Cómo cuidar de personas dependientes sin sufrir bornout

Cuidar personas mayores puede provocar burnout o síndrome del cuidador quemado. Te explicamos cómo cuidar tu salud mental mientras cuidas de tus familiares


Como cuidadores, también es importante trabajar en nuestra salud mental para reducir situaciones no deseables, como es el caso del burnout.

Una práctica muy común para liberar tensiones y sentirse comprendido reside en establecer vínculos con otras personas, y compartir con ellas las experiencias vividas.

Relacionarte con tu entorno y sentirte apoyado socialmente puede reforzar tu estabilidad emocional, y también tu salud al cuidar de personas mayores o dependientes.  

La importancia del factor social

Conocido como el síndrome del cuidador quemado, se trata de una situación que nos afecta negativamente tanto a nivel emocional, como, en consecuencia, también a nivel físico.

Existen diferentes razones por las que puede darse esta situación. Entre ellas, encontramos el exceso de carga diaria, la presión a la hora organizar la medicación y preparar el pastillero semanal, o la falta de tiempo libre.

De todos modos, existen diferentes maneras en las que el apoyo social puede reforzar tus capacidades como cuidador de ancianos, y así superar momentos de estrés o burnout.

 Mantén activas tus relaciones personales y sociales 

Uno de los aspectos más importantes es seguir en contacto con tus amigos y entorno. Esto permite desconectar de tu labor como cuidador durante unas horas, descansando de tu labor en el cuidado de personas mayores o dependientes. De este modo, tendrás la oportunidad de compartir con los tuyos aquellas preocupaciones que tengas en mente, y buscar soluciones desde otras perspectivas.

La actividad social es un apoyo importantísimo del que te recomendamos que no prescindas. Te ayudará a despejar la mente y olvidarte de situaciones estresantes. Reducir los momentos de soledad y sentirnos acompañados es de vital importancia, ya seamos cuidadores o pacientes.

 

 Reserva tiempo para estar con los tuyos

Despéjate con actividades que aporten beneficios emocionales y sociales, contrarrestando así el desgaste que conlleva cuidar a una persona dependiente.

Hacer deporte con tus amigos, por ejemplo, puede suponer un plan ideal para ello. Tiene un valor terapéutico para la ansiedad y la depresión, y permite mejorar la conciliación del sueño.

Encuentra el momento y dedícale tiempo a tus actividades favoritas: sal a dar un vuelta en bici por el parque, ves a comer a tu restaurante favorito, acude al cine o al teatro con tus amigos, toma un baño placentero o dedica un rato del día a hacer meditación. Aprovecha esos momentos en los que el paciente no te necesite para tomar un descanso.

 

 Trabaja en equipo al cuidar a una persona mayor

Para evitar demasiada carga mental y prevenir el síndrome del cuidador quemado, reclama ayuda a familiares o profesionales que puedan aligerarte el volumen de trabajo. A veces, el origen del agotamiento radica en que solo una persona se encarga de cuidar al paciente, cuando, en ocasiones, requiere de más apoyo.

Debes tener claro que no siempre es fácil cuidar tu solo, a largo plazo y de forma seguida, a la persona dependiente. Pide a tus seres queridos que se ocupen de ciertas tareas y miren también por sus necesidades.

Una forma de dividir las tareas al cuidar personas mayores consiste en turnarse o repartir estas mismas, y que cada uno se encargue de una necesidad distinta: comida, descansos, actividades de ocio...

 

 Solicita ayuda

En muchas ocasiones, el cuidador experimenta un sentimiento de culpabilidad cuando el paciente fallece. Aunque no haya sido su responsabilidad, ciertas personas creen que, de haber actuado diferente, tal vez no se hubiese dado esta situación.

Si experimentas una situación parecida, te recomendamos acudir a un profesional para abordarla de la manera más óptima. Velar por tu estado anímico es importante, y el desgaste continuado puede resultar perjudicial.

 

Fortalece tus músculos sociales

A la hora de cuidar de otros, es importante no olvidar también el amor propio y cuidado personal. Este hecho se da en todo tipo de relaciones, pero destaca con fuerza entre aquellos que se ocupan de personas mayores.

La familia, los amigos, las parejas sentimentales y también los terapeutas pueden ser fuentes de apoyo social a las que recurrir para recibir ayuda.

Cuanta más gente y recursos se destinen al cuidado del anciano o persona mayor, más fácil será para el cuidador principal llevar a cabo esta labor. Ante situaciones desbordantes o burnout, busca apoyo en tu entorno o pide ayuda.

 


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